Piernas cansadas y varices: hábitos, cuidados y cuándo ir al médico
La pesadez y la hinchazón de piernas al final del día son muy comunes, sobre todo con calor. Te contamos por qué ocurren, qué puedes hacer en tu día a día y qué señales no debes pasar por alto.
Llegar a casa con las piernas pesadas, los tobillos hinchados y ganas de ponerlas en alto es una sensación que conoce mucha gente. Suele empeorar en verano, después de muchas horas de pie o sentado y en los días previos a la regla. En muchos casos detrás está la insuficiencia venosa, un problema muy frecuente que puede ir desde unas simples piernas cansadas hasta la aparición de varices.
Por qué se cansan las piernas
La sangre tiene que volver desde los pies hasta el corazón venciendo la gravedad. Para conseguirlo, las venas de las piernas cuentan con unas pequeñas válvulas que impiden que la sangre retroceda, y con la ayuda de los músculos de la pantorrilla, que actúan como una bomba cada vez que caminamos.
Cuando esas válvulas no cierran bien o la bomba muscular trabaja poco, la sangre se acumula en las venas. Eso provoca sensación de pesadez, hinchazón y, con el tiempo, venas dilatadas y visibles: las varices.
Síntomas más habituales
- Pesadez y cansancio en las piernas, que empeoran a lo largo del día.
- Hinchazón en tobillos y pies, sobre todo por la tarde.
- Calambres nocturnos, hormigueo o picor.
- Pequeñas venitas rojas o azuladas (arañas vasculares).
- Venas abultadas y tortuosas, en los casos más avanzados.
Es típico que las molestias mejoren al elevar las piernas o al caminar, y que empeoren con el calor y la inactividad.
Factores que aumentan el riesgo
Algunos factores no se pueden cambiar, como los antecedentes familiares, la edad o ser mujer. Otros sí dependen de nuestros hábitos:
- Pasar muchas horas de pie sin moverse o sentado sin levantarse.
- El sedentarismo y la falta de ejercicio.
- El sobrepeso.
- El estreñimiento, que aumenta la presión en el abdomen.
- La exposición prolongada al calor.
El embarazo también es un momento en el que las varices aparecen o empeoran con frecuencia, por los cambios hormonales y el aumento del volumen de sangre.
Hábitos que ayudan en el día a día
Muévete
Caminar es probablemente lo mejor que puedes hacer por tus venas, porque activa la bomba muscular de la pantorrilla. Nadar, montar en bicicleta o hacer ejercicio en el agua también son buenas opciones. Si trabajas sentado, levántate cada hora aunque sea un par de minutos. Si trabajas de pie, cambia el peso de un pie a otro y ponte de puntillas de vez en cuando.
Ejercicios sencillos en cualquier momento
- Flexionar y estirar los tobillos varias veces seguidas.
- Hacer círculos con los pies.
- Subir y bajar de puntillas.
- Caminar descalzo por casa o por la arena de la playa.
Eleva las piernas
Descansar con las piernas por encima del nivel del corazón durante unos minutos alivia la pesadez. También puede ayudar dormir con los pies de la cama algo elevados, siempre que te resulte cómodo.
Cuidado con el calor
El calor dilata las venas. Evita exponer las piernas al sol durante mucho rato, las saunas, los baños muy calientes y la depilación con cera caliente. Terminar la ducha con agua fresca sobre las piernas, de abajo arriba, da una sensación agradable de alivio.
Ropa y calzado
Evita las prendas muy ajustadas en la cintura o las ingles. Usa un calzado cómodo y un tacón moderado; tanto el tacón muy alto como el calzado totalmente plano durante muchas horas dificultan el trabajo de la pantorrilla.
Alimentación y peso
Una dieta rica en fibra, con frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, ayuda a prevenir el estreñimiento. Mantener un peso saludable reduce la carga sobre las venas. Beber suficiente agua y moderar la sal también contribuye a que te sientas menos hinchado.
Medias de compresión, cremas y geles
Las medias de compresión graduada son una de las medidas más utilizadas para aliviar los síntomas de la insuficiencia venosa. Ejercen más presión en el tobillo y menos hacia arriba, lo que favorece el retorno de la sangre. Hay distintos grados de compresión, así que conviene que te asesore un médico o farmacéutico. No son adecuadas para todo el mundo: por ejemplo, pueden estar desaconsejadas en personas con problemas de circulación arterial.
Las cremas y geles para piernas cansadas suelen aportar una sensación de frescor y alivio, y el propio masaje al aplicarlas, de los tobillos hacia arriba, resulta agradable. Es importante tener expectativas realistas: pueden ayudar a sentirte mejor, pero no hacen desaparecer las varices ya formadas.
Cuándo ir al médico
Consulta con tu médico si las molestias son frecuentes, si las varices te duelen o si te preocupan por motivos estéticos. Existen tratamientos específicos, como la esclerosis, el láser o la cirugía, que debe valorar un especialista.
Además, hay situaciones que requieren atención médica sin esperar:
- Una pierna se hincha de repente, sobre todo si está roja, caliente o duele. Puede tratarse de una trombosis y hay que acudir a urgencias.
- Dificultad para respirar o dolor en el pecho, especialmente si además tienes una pierna hinchada. Llama al 112.
- Una vena se endurece, se enrojece y duele al tocarla.
- Aparecen heridas en la pierna o el tobillo que no cicatrizan.
- La piel de la zona del tobillo se oscurece, se endurece o pica mucho.
- Una variz sangra.
Si estás embarazada, tomas anticonceptivos hormonales o tienes antecedentes de trombosis, comenta cualquier síntoma nuevo en las piernas con tu médico.
Pequeños gestos que suman
La insuficiencia venosa no desaparece con hábitos, pero moverse más, evitar el calor excesivo y descansar con las piernas en alto puede marcar una diferencia real en cómo te sientes al final del día. Lo importante es convertirlo en rutina y no esperar a que las molestias sean intensas.
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