Hemorroides: cómo aliviar las molestias en casa y prevenirlas
Las hemorroides son muy frecuentes y, aunque cuesta hablar de ellas, en muchos casos las molestias mejoran con medidas sencillas. Repasamos qué puedes hacer en casa y qué síntomas deben consultarse.
Las hemorroides son uno de esos problemas de los que casi nadie habla, pero que muchísima gente sufre en algún momento de su vida. Picor, escozor, dolor al sentarse o un poco de sangre en el papel son molestias habituales que suelen generar preocupación y algo de vergüenza. La buena noticia es que, en muchos casos, mejoran con cambios sencillos en los hábitos y con algunos cuidados en casa.
Qué son las hemorroides
Todos tenemos hemorroides. Son unas almohadillas formadas por vasos sanguíneos que se encuentran en el canal anal y ayudan a controlar la continencia. Cuando se habla de "tener hemorroides" en realidad nos referimos a que esas estructuras se han inflamado, dilatado o desplazado y producen molestias.
Se distinguen dos tipos principales:
- Internas: están dentro del recto. Normalmente no duelen, pero pueden sangrar o salir hacia fuera al hacer fuerza.
- Externas: están bajo la piel alrededor del ano. Pueden producir picor, dolor y un bulto palpable, sobre todo si se forma un coágulo en su interior.
Síntomas habituales
- Sangre roja brillante en el papel higiénico o en el inodoro después de defecar.
- Picor o escozor en la zona anal.
- Dolor o molestia al sentarse o al ir al baño.
- Sensación de bulto o de no haber vaciado del todo.
- Pequeñas manchas de moco en la ropa interior.
Por qué aparecen
El factor común es un aumento de la presión en la zona. Las causas más frecuentes son:
- Estreñimiento y hacer mucha fuerza para evacuar.
- Pasar mucho rato sentado en el inodoro, algo cada vez más frecuente por el uso del móvil.
- Diarrea frecuente.
- Embarazo y posparto.
- Levantar pesos a menudo.
- Sobrepeso y vida sedentaria.
- Una dieta pobre en fibra.
Cómo aliviar las molestias en casa
Baños de asiento con agua tibia
Sentarse en agua tibia durante 10 a 15 minutos, varias veces al día y especialmente después de ir al baño, ayuda a relajar la zona y alivia el picor y el dolor. Puedes hacerlo en la bañera o con un recipiente adaptado al inodoro. No hace falta añadir sales ni jabones.
Higiene suave
- Lava la zona con agua después de defecar en lugar de frotar con papel seco.
- Seca con suavidad, a toques, con una toalla limpia o papel suave.
- Evita jabones agresivos, toallitas perfumadas o con alcohol, que pueden irritar.
- Usa ropa interior de algodón y no demasiado ajustada.
Frío local
Aplicar frío, siempre envuelto en un paño y nunca directamente sobre la piel, durante unos minutos puede reducir la inflamación y el dolor de las hemorroides externas.
Evita rascarte
Rascarse alivia un momento, pero irrita la piel y puede empeorar el picor. Mantener la zona limpia y seca ayuda a romper ese círculo.
Productos de farmacia
Existen cremas, pomadas, toallitas específicas y supositorios que pueden aliviar el picor y las molestias. Algunos contienen anestésicos locales o corticoides, que no deben usarse durante periodos largos sin indicación. Pregunta a tu farmacéutico cuál es el más adecuado y durante cuánto tiempo usarlo, sobre todo si estás embarazada o en periodo de lactancia.
Analgésicos
Si el dolor es molesto, un analgésico de uso común puede ayudar durante unos días. Consulta antes con tu farmacéutico si tomas otra medicación o tienes alguna enfermedad, y ten en cuenta que algunos analgésicos, como los opioides, pueden empeorar el estreñimiento.
Al sentarte
Si pasas muchas horas sentado, levántate cada cierto tiempo. Un cojín blando puede hacer más cómodo el día a día mientras duran las molestias.
Cómo prevenirlas
La prevención pasa, sobre todo, por conseguir unas heces blandas y evitar el esfuerzo al evacuar:
- Aumenta la fibra poco a poco. Frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos. Un aumento brusco puede dar gases e hinchazón, así que ve incorporándola de forma progresiva.
- Bebe suficiente agua. La fibra necesita líquido para cumplir su función.
- Muévete. Caminar y hacer ejercicio con regularidad favorece el tránsito intestinal.
- No aguantes las ganas. Ve al baño cuando lo necesites y evita forzar si no hay ganas.
- No te entretengas en el inodoro. Deja el móvil fuera y no pases allí más tiempo del necesario.
- Prueba a elevar los pies. Apoyar los pies en un taburete bajo mientras estás sentado en el inodoro acerca la postura a la de cuclillas y a muchas personas les facilita la evacuación.
Cuándo ir al médico
Aunque las hemorroides son la causa más habitual de un pequeño sangrado anal, no son la única. Por eso es importante no autodiagnosticarse y consultar al médico en estas situaciones:
- La primera vez que notas sangre al defecar.
- Si la sangre es oscura, está mezclada con las heces o las heces son negras.
- Si tienes más de 50 años o antecedentes familiares de cáncer de colon.
- Si has notado cambios en tu ritmo intestinal que duran varias semanas.
- Si hay pérdida de peso sin motivo, cansancio o mareos.
- Si aparece un dolor intenso y repentino con un bulto duro y de color azulado.
- Si las molestias no mejoran en una semana con los cuidados en casa.
- Si el sangrado es abundante: en ese caso acude a urgencias.
El médico puede confirmar el diagnóstico con una exploración sencilla y, si hace falta, proponer otros tratamientos. Hoy existen procedimientos poco invasivos para los casos que no mejoran con medidas conservadoras.
Hablar de ello ayuda
Las hemorroides son muy comunes y no hay nada de lo que avergonzarse. Consultar a tiempo evita muchas semanas de molestias y permite descartar otros problemas. Mientras tanto, la fibra, el agua, el movimiento y una higiene suave son tus mejores aliados.
En nuestra categoría de hemorroides encontrarás productos pensados para el cuidado de la zona. Si tienes dudas sobre cuál elegir o si puedes usarlo en tu caso, consulta con tu farmacéutico.



